Para celebrar la ocasión, los empleados del zoológico le hicieron algunas fotos y la gente descubrió algo sorprendente: una de sus manos parece a la de un humano.
En esa mano no tiene pigmento y su piel es color rosa, dándole un aspecto totalmente humano.
Como ocurre en todos los gorilas, la mano de Anaka tiene pulgares opcionales y huellas dactilares únicas que los investigadores han llegado a utilizar para diferenciar unos gorilas de otros.
La mano de Anaka se ve tan humana que tiene uñas cortas en lugar de garras.
Ella es una gorila occidental de llanura y al tener vitiligo en su mano, una falta de pigmentación, se produce el asombroso parecido.
La hipo-pigmentación es un mal meramente estético que no supone ninguna amenaza a su salud. Es por ello que no existe tratamiento para revertir el vitiligo.
Fotos tomadas de Zoo de Atlanta*



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